Siempre eliges tú, ¿estás preparad@?

Nos encontramos en un momento inquietante, decisivo, no vemos la luz, creemos que no hay salida, que el mundo nos empuja hacia algo concreto y no podemos escapar…..

Más de una vez hemos sentido esto mismo en contextos diferentes y sabemos que el resto de las personas que hay ahí fuera han estado o están en situaciones similares.

Tengo que aguantar, sufrir, sacrificarme, callarme, tengo que luchar, escapar, tengo que, tengo que, tengo que….. Y entonces, lo hago.

starPero ¿qué quiero? ¿Respeto mi momento?

Estamos atrapados en un “tener que” o en un “deber de” y olvidamos demasiado a menudo lo que queremos hacer. Y luego, como ha sido el mundo el que nos ha obligado, pues nada, maldito mundo, y seguimos con nuestra vida. No es fácil dilucidar qué queremos y qué necesitamos para nosotros en cada momento. Y encima, muchas veces querer y necesitar no van de la mano. Uf, menudo lío, casi prefiero quedarme como estoy. Es demasiado esfuerzo.

¿Segur@?escalera

Es que yo soy así, es que me han educado de este modo, es que no puedo hacer otra cosa, es que no quiero problemas, es que no lo puedo evitar, soy agesiv@, soy cobarde, soy…. ¿Y soy feliz con ello?

En mi opinión, la responsabilidad no es aquello que tienes que hacer por ser lo que se espera de ti, sino la capacidad que tenemos de responder en una determinada situación de la forma que elijamos aceptando las consecuencias que derivan de nuestra decisión. Elegir consecuentemente, sin más.

Cuanto más consecuentes seamos capaces de ser, cuanto más elijamos, menos culparemos al mundo y eso es gratificante. Y requiere esfuerzo. Y valor.

“Estoy rabioso porque me trató de malas formas delante de todos” / “¿Y qué piensas hacer?” / “Nada, aguantarlo” / “¿Por qué?” / “Porque si me enfrento, tendré problemas, necesitaría valor y ahora mismo no lo tengo, prefiero aguantar así y ver qué pasa”.

Para mí, lo relevante no es luchar o no contra algo injusto, que también, sino el valor que esta persona tiene o no tiene. Qué necesita para tenerlo, ¿es feliz sin valor? La falta de valor va unida a la comodidad (= situación conocida) en muchos casos y si nos reporta mayor beneficio que el valor, no lo dudemos, seguiremos prefiriendo la situación cómoda y conocida porque controlamos sus consecuencias. Es cuestión de priorizar en cada momento lo que queremos y ver qué nos hace más felices, cueste lo que cueste. Y si también decides no ser feliz, adelante, no está bien ni está mal, sólo es bueno o malo para ti.

¿Y si nos paramos a pensar qué cosas cambiarían siendo consecuentes con lo que creemos  bueno para nosotros? Si lo tenemos meditado, desmigado, si sabemos qué es lo que consigo con cada elección, para qué elijo lo que elijo y por qué… sólo queda ponerse en acción. Requiere valor y riesgo.

Siempre soy yo la que elijo luchar, aguantar, quedarme en mi conocida perspectiva, salir de ella, llorar, gritar, alejarme, pedir ayuda cuando me veo incapaz… Y recordemos que por mucho que estemos eligiendo aquello que nos daña, SIEMPRE PODEMOS CAMBIAR DE OPINIÓN Y VOLVER A ELEGIR.

¿Estás preparad@? Si no lo estás, quieres estarlo y crees que necesitas claridad, pide ayuda. La hay.

Siempre eliges tú.

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