En estas fechas familiares, ¿tienes expectativas?

Llegan los días más familiares del año por excelencia, para muchos de nosotros son días especiales y para otros tantos sólo son días que deben pasar lo antes posible. Lo que sí suele ser coincidente para casi todos es que nos juntamos con familiares y amigos a los que vemos menos que en otras fechas.

Y ¿qué suele ocurrir? pues es complicado definirlo en pocas palabras. Una explosión de emociones se agolpa en situaciones y momentos delicados, donde el sentimiento está a flor de piel. Demasiados preparativos, demasiados días sin vernos, demasiados recuerdos, demasiadas expectativas… Un cóctel muy fino que no suele salir como esperaba.

Las expectativas… Ese listón que utilizo para medir al otro sin su permiso, que me hace situarme en un constante futuro sin liberarme de la carga del pasado, un rasero que me impide mirar del revés o desde la cúspide, me limita a quedarme en la misma base de siempre contemplando la escena con la suposición de que lo que va a pasar a continuación lo tengo controlado y queda perfectamente colocado al otro lado del mango de mi sartén, que quema. Y… ¡zassss!  sartenLo inevitable. No ocurre como imaginaba, lo cual me frustra soberanamente, me zarandea en una inestabilidad extrema, descolocando las figuritas que tan cuidadosamente había ido superponiendo a mi libre albedrío. Un imprevisto, una ausencia, una palabra me inoportuna y perturba mis planes de forma casi descarada. ¿Cómo puede ser que no estés a la altura de  lo que yo esperaba?

¿Qué hago entonces? ¿Me enfado?

Pues a mí no me va a quedar otra, menudo susto me deja el percal, ¿cómo manejo yo ahora esto?

Expectativa mía, por favor, ¿cuándo voy a prescindir de ti? Con lo que me gusta a mí la sorpresa, lo fresco, la inocencia, la mirada limpia, el corazón abierto… Contigo nada de esto sucede, acabo esperando lo que no suele ocurrir, mientras me entrego a la preocupación de cuidar los detalles que no merecen la pena y me desgasto anticipándome a aquello que no pasará. Y todo por un recuerdo, por un deseo de control, por un mirar al mañana en exceso.

miradaEl caso es que estoy a tiempo de empezar, ¡justo ahora mismo!

¿Y si me ocupo de observar el color de tu pelo, escuchar el silencio entre tus palabras, oler el aroma fresco de tu simple presencia? ¿Y si me siento a disfrutar la espera? ¿Y si sonrío directamente al saludarte sin esperar a que tú lo hagas primero? ¿Y si dejo que la sorpresa me sorprenda?

Dejemos que el momento que estamos viviendo sea único, irrepetible, trascendente sólo por ser eso, el presente. Probemos a dejar las expectativas a un lado, sin recuerdos, sin pasados, borrón y cuenta nueva, desde cero.

Y a ver qué pasa, ¿no?

Mis mejores deseos colmados de inocencia para todos.

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