Tengo derecho a construir mi propia moral

Y cuando hablo de derecho me refiero, por su puesto, al natural, no a las normas escritas, volubles, variables, etéreas, ancladas a un tiempo concreto, a una cultura concreta que no termino de aceptar.

Tengo derecho a romper las cadenas que me inmovilizan en cada actuar.

Tengo derecho a  repartir cariño y amor desinteresado cuando yo esté bien nutrida del mío propio.

Tengo derecho a sonreír cuando no sea el momento, a llorar cuando no quiera ser fuerte, a emocionarme al contemplar los rayos de sol entre las ramas del árbol, a gritar si no soporto cómo hemos construido el mundo.

Tengo derecho a observar sin límites ni formas, sin prejuicios y sin manchas, a no comprender las imágenes que ya no entiendo, a cerrar los ojos cuando no necesite ver.

Tengo derecho a escucharte, a escucharme, a entenderte, a entenderme, a dudar, a reformular sin miedo aquello que necesite transformar.

Tengo derecho a elegir el camino que más me satisfaga, 

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que será el que más necesite.

Tengo derecho a querer, desear, y necesitar, a no depender y  no esperar,  a decidir, a cambiar.

Tengo derecho a sentir, tanto como sea capaz de hacerlo, a reconocer cada mota de mí misma, a vivir en consecuencia con todo ello, a elegir también sin contemplar mis prioridades y darme cuenta de ello, a rectificar según lo que voy descubriendo.

Tengo derecho a aceptar lo que venga, a abrazar todas las posibilidades que me encuentre, a no resignarme, a participar del proceso de forma activa, sin expectativa alguna, a dejar que la vida me lleve allá donde más necesite sin perder ni un minuto el sentir de mis riendas.

Y tengo derecho a construir mi propia moral, desechar morales impuestas, impecables o no, pero ajenas a mí, a olvidarme de lo que debe ser para ellos, para ti, a aplicar mi propio código y a no sentirme culpable por ello.

Tengo derecho a respetar que cualquier otra persona está en las mismas condiciones que yo, con los mismos derechos y su propia moral construida o por construir, a comprender sus dudas y proceso, su inestabilidad y crecimiento.

Hoy he escrito mi código, no lo había hecho antes, numerus apertus, aplicable a todos los contextos que se me ocurren en este momento.

¿Y si elaboras el tuyo? Te puedes sorprender.

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