¿Eres empático? ¿Y auto empático?

Nos hablan de empatía desde que tenemos uso de razón e, incluso, se determina una edad en la que los niños empiezan a ser empáticos (y antes no). Definimos la empatía como “ponerse en el lugar del otro”, contamos con literatura, cursos y charlas en las que encontramos estrategias para ser empáticos, pero en la realidad práctica  nos sentimos perdidos y acabamos forzando la actitud empática porque es “lo que tengo que hacer”.

Bueno, nada está bien ni mal, en mi opinión. Quien elige “disimular” la actitud de empatía tiene sus motivos, seguramente no conoce forma mejor de sentirla y trata de hacer lo que es políticamente correcto. Si todo el mundo es capaz de ser empático, al menos finjo y no se nota aunque me quedo con grandes dudas de “cómo lo harán”. Existe más temor a dejar de pertenecer al grupo que otra intención. Una necesidad le lleva a actuar así. Funcionamos por necesidades, queramos o no, podemos satisfacerlas o elegir sepultarlas, atendernos nos hace más felices y es un trabajo constante.

Mi experiencia me dice que no soy capaz de mostrar empatía si no soy empática conmigo misma. Parece una obviedad, a mí me ha llevado mucho tiempo descubrirlo de forma experimental. Sí, en alguna ocasión lo he leído pero no sabía cómo integrarlo en el día a día.

Auto empatía no es nada más que comprender a un par de lindos personajes que coexisten conmigo:  el juez que me evalúa cada vez que actúo en virtud de los parámetros aprendidos y el niño que elige actuar, el que toma cada decisión, el que “acierta” o se “equivoca”.

En mi opinión, ahí está la clave de tojuezdo, el error y acierto. Dar crédito al evaluador es lo que nos hace sentir alegría o frustración al sabernos evaluados bien o mal. Desautorizo al niño que es quien se toma la molestia de decidir y le voy quitando poder. De este modo me alejo de comprender a uno y a otro, en definitiva, a mí.

¡Elimina al juez o al niño!, son cosas que he llegado a leer y escuchar pero no acababa de convencerme en la práctica. ¿Cómo eliminar algo que soy yo? Al final no deja de ser una represión y lo que yo quiero es integrar. Pues no se me ocurre nada mejor que comprender a ambos.

¿Cómo? He dejado de ver la dualidad, ni uno es bueno ni el otro es malo, cada cual hace lo que sabe según quién es. El juez evaluador tiene unos parámetros de los que no se va a salir, es la programación que ha recibido y luchar contra esa programación la hace más fuerte. Asumirla desde la comprensión es lo que resulta más efectivo. Si entiendo las sentencias que dicta, si entiendo que su opinión satisface su necesidad de seguir a pies juntillas aquello que aprendió, empatizo con él. ¿Y el niño? Él elige en base a sus propias necesidades que ni comprendo por no escucharlas ni tan siquiera. Si por fin entiendo que las elecciones no son ni aciertos ni errores, que sólo son elecciones que responden a una necesidad que en ese momento es prioritaria, le libero de una carga que no se merece, sencillamente empatizo con él.

Significa escuchar atentamniñoente qué necesidad ha decidido atender cada uno, estar presente en esta escucha, sin estrategias forzadas, ya iré inventando mis propias estrategias. La escucha intelectual bloquea la empatía, sencillamente la presencia en la escucha es lo que marca la diferencia, implica dejar de aconsejar, comparar, consolar, compadecer, minimizar, corregir, sólo desear llegar a conocer los deseos y necesidades que mueven cada acto.

En el momento que logro practicar esta empatía conmigo, ya la puedo compartir contigo y no al revés. Sé cómo se hace, conozco los entresijos de mis dos personajes y puedo comprender que cada cual tiene los suyos particulares. No es preciso que conozca la programación completa de cada persona, con el simple hecho de entender que cuenta con su programa particular y sus propias necesidades (nada alejadas de las mías, dicho sea de paso), logro ofrecer una empatía autentica. No hay nada que forzar.

Abrir el canal conmigo es la llave para abrir el canal con el resto del mundo.

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4 respuestas a ¿Eres empático? ¿Y auto empático?

  1. Núria Roqué dijo:

    Entenderse a uno mismo para endender a los demás. Escucharse, mimarse y hacerse caso. Que poco acostumbrados estamos a hacer eso! Eso no se enseña, se aprende viviendo. Gracias de nuevo por compartirlo.

  2. mart6 dijo:

    Si!!! Me ha encantado este texto. Es lo mismo que decir: quiere-te y después podrás querer. Todo empieza dentro para reflejarse fuera. Todo lo que se refleja fuera es tu interior…es muy interesante la pelicula de origen………….somos un AMBIORGANISMO.

    Si que es obvio si….auto-empatizarse es la clave para empatizar con el mundo…..pero hasta dar con tu genial articulo no llegué a hacerlo consciente, aunque sintiera inconscientemente que es así….
    Es interesante porque las personas que más han sufrido en este mundo (no siempre) pero casi..son las que más se analizan, buscan y encuentran el dolor y sus causas, la alegria y sus causas…y puesto que la emotividad es tan grande para una persona empatica…el dolor que se siente es inmenso e inexplicable. Nadie puede comprenderte, te sientes perdido y solo en el mundo, asi que ves que la unica forma de sentirte entendido es entenderte y…empatizarte

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