¿Un ejercicio? Percepción, emoción y objeto.

Os propongo hacer un ejercicio que repito en los talleres con mucha expectación, atenta a las reacciones y gestos. Cada día aprendo algo nuevo y esto no tiene precio. Lo quisiera compartir:

Colocaos en un lugar de la habitación, atentos a vuestro cuerpo y emociones, visualizad el espacio y elegid un objeto que os llame la atención.
Ahora colocaos en el lado opuesto de la misma habitación, explorad vuestro cuerpo y emoción, observad desde tal perspectiva y desde ahí, elegid un objeto.

Me gustaría que compararais las sensaciones experimentadas en uno u otro lugar, vuestro estado corporal y la perspectiva alcanzada desde un lugar y otro. Pensad el objeto elegido en uno y en otro lado.

Ahora pensad, ¿es el mismo estado corporal experimentado? ¿La mpercepcisma emoción? ¿La misma perspectiva visual? ¿Cuál ha sido el objeto que habéis elegido en cada posición?

¿Podéis determinar en qué lugar de la habitación habéis experimentado mejor estado corporal, de ánimo y percepción del espacio? ¿Y peor? ¿Creéis que ha sido simplemente diferente? ¿Y el objeto elegido? ¿Ha sido el mismo desde distinto lugar o diferente según la situación en el entorno? ¿La elección ha sido mejor, peor o sólo diferente?

Pues es hora de trasladar lo vivido al conflicto:

Tener en cuenta que yo estoy colocada en un lugar del entorno diferente al del otro, con mi mochila en la espalda, mis vivencias, mi cultura, educación y herramientas determina la percepción de la realidad que tengo en dicho punto en el espacio. Si me muevo ligeramente, la percepción cambia, si aligero mi mochila, quizás levante la mirada un poco más, si la cargo demasiado, pesará tanto que no seré capaz de estirar bien mi cuerpo. Todo ello afecta a mi modo de percibir. Tener en consideración que el otro está situado en un lugar diferente al mío, con otra carga, experiencias y educación, me posibilita entender que su percepción es consecuentemente distinta a la mía aun en la misma situación, ni mejor ni peor, necesariamente diferente.

Mi emoción es la que es, en ese preciso momento, por muchos condicionantes y su estado emocional será diferente, ni peor ni mejor, sólo distinto. Esto también condiciona la estrellaforma de afrontar la situación conflictiva. Todo ello nos conduce a elegir un objeto determinado, según dirijamos nuestra mirada arriba, abajo, nos dejemos llevar por algo conocido, o algo que nos produzca una sensación agradable, que contraste con el fondo… Y este objeto lo elegimos determinados por nuestra percepción, por nuestro estado emocional, corporal, por la carga a nuestras espaldas, etc.

¿Y cuál es el objeto en nuestro conflicto? Nuestra prioridad, nuestro deseo y todo ello corresponde con una necesidad. ¿Y ahora puedo decir que sea mejor la mía que la del otro? No, tan sólo es diferente e igual de legítima.

Comprender estos mecanismos suaviza la carga emocional de la situación conflictiva, fomenta la empatía y  comprensión, somos capaces de legitimar las necesidades de ambos y podemos encontrar una estrategia de solución que las respete y satisfaga.

¿Pruebas?

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