Emociones en el conflicto, emociones en la mediación

Hablar de emociones y de sentimientos nos cuesta demasiado, parece que nos debilitamos o que en ciertos ambientes hay palabras que debemos evitar. Pero es indudable que somos emocionales y aceptarlo es un buen paso para comenzar a desmontar estos tabúes.

En el conflicto, las emociones se descontrolan, no podemos dejar de laemocion2do la gestión de las mismas porque seguirán desbordadas. Si sólo nos esforzarnos en pensar “adecuadamente” y obviamos los sentimientos, seguiremos desconectados de nuestras necesidades. Pensemos en un ejemplo real: un muchacho con miedo de que le agredieran unos chicos de otro curso, se escondía cada día al salir de clase. Su padre, al saber esto, le quiso aconsejar lo más adecuado que supo y le dijo: “los chicos no tienen miedo, haz lo que debes”. El muchacho, desde entonces, comenzó a actuar desde esta premisa. Pensaba que su miedo no era adecuado y se avergonzaba de sentirlo aunque siguiera presente. Comenzó a actuar desde un “no puedo tener miedo, y si lo tengo, me aguanto, me enfrento y asumo lo que tenga que pasar, es lo que debo hacer”. Esta premisa le condujo a dejar de  arrinconarse pero, al no saber gestionar su verdadero sentimiento, el miedo, comenzó a agredir para protegerse. Seguía teniendo miedo pero lo “acallaba” golpeando. Cambió su estrategia a la hora de defender su necesidad de seguridad. De haber gestionado su sentimiento y haberlo legitimado, quizás habría resuelto el conflicto de otro modo.

Obviar lo que sentimos nos aleja de lo que necesitamos, expresar nuestra vulnerabilidad puede ayudarnos a resolver una situación conflictiva, humanizamos lo que ocurre y conectamos con el lado humano de la otra persona, que de lo humano todos entendemos.

Y cuando hablamos dpensame sentimientos, ¿cuántas veces estamos hablando en realidad de lo que pensamos u opinamos? Sentir miedo, enfado, alegría, tristeza es algo muy obvio, así nos sentimos. Lo que entorpece la realidad de nuestro sentimiento es cuando hablamos en términos de “me siento como un tonto”, “siento que no me escuchas” o “me siento como si fuera una pared a tu lado” ya que no estamos hablando de sentimientos sino de pensamientos, creencias o interpretaciones, esto nos aleja de nuestro verdadero sentimiento y, por tanto, oscurece el camino hacia el descubrimiento de nuestra real necesidad en el conflicto. Transformemos en sentimientos los ejemplos anteriores: “me siento rabioso porque pienso que soy tonto”, “pienso que no me escuchas y eso me hace sentir enfadado” o “siento tristeza porque pienso que soy una pared para ti”. Si me doy cuenta de mi emoción real, puedo determinar con más precisión lo que estoy necesitando. Siguiendo los ejemplos, las necesidades que pueden ser “necesito ser más hábil”, “necesito escucha” o “necesito comunicación contigo”. Ahora puedo evaluar la mejor estrategia para satisfacer la necesidad.

Cuando nuestro sentimiento es agradable nuestras necesidades están satisfechas y cuando son desagradables, algo no estamos atendiendo. El sentimiento nos da la pista, seamos honestos con él porque me permite darme cuenta de lo que preciso en cada momento y elegir la estrategia de actuación más adecuada para cada circunstancia.

Cuando no protejo aquello que necesito, acabo culpando a los demás de los resultados y esto tampoco es práctico. El muchacho culpaba a los demás niños e, incluso a su padre, de haberse vuelto agresivo. Él tenía miedo y, al alejarse de su sentimiento y necesidad de seguridad, dejó de atenderlos, su comportamiento se volvió incoherente con aquello que sentía, se produjo la desconexión y comenzó a culpar al resto de aquello que no había podido o sabido proteger. De este modo, justifica su actitud agresiva, no era capaz de tomar conciencia de la responsabilidad de sus actos y menos aún sabía en qué momento él dejó de estar cerca de aquello que sentía.

¿Se os ocurre alguna fórmula de resolución de la situación del muchacho, dando cabida a su miedo en la escena? ¿De qué otro modo, sabiendo que tiene miedo, habría podido gestionar su necesidad de seguridad ante la sospecha de ataque de los chicos? Tener miedo no es siempre negativo, nos protege de situaciones, anclarnos en él como excusa para no actuar es otro tema.

En mediación, no perder de vista planteamientos básicos de una buena gestión emocional, nos devolverán la objetividad que necesitamos en cada momento. Evaluarnos con el fin de no vernos envueltos en una situación de desbordamiento emocional es clave, es el modo de alejarnos por un momento de lo que está pasando y recuperar la neutralidad precisa. Para ello, es importante conocer bien qué sentimos cuando sabemos que no es algo agradable, qué necesitamos con respecto al conflicto que presenciamos y qué estrategia podemos emplear para volver a tomar las riendas del proceso.

aprenton manos

Conociendo claves de la gestión emocional puedo acompañar de un modo más práctico a los que se hallan en conflicto, ayudarles a discriminar pensamientos que ocultan la verdadera emoción puede ser esencial para desbloquear el interés emergente y orientarles al acuerdo.

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10 respuestas a Emociones en el conflicto, emociones en la mediación

  1. Maribel dijo:

    Me parece muy bueno tu artículo, Paloma.
    Sin duda la gestión de las emociones es clave en un proceso de mediación eficaz.
    Gracias por compartirlo.

    • palomamgf dijo:

      Gracias a tí Maribel. Creo que los mediadores estamos bastante concienciados de la importancia de las emociones en el proceso y seguimos indagando toda materia que nos complemente en nuestro modo de trabajar. Seguimos!!
      Un saludo

  2. Kyffi Ker dijo:

    El miedo es un factor determinante en la valentía, enfrentarse a lo que realmente importa es enfrentarse a lo que importa en los sueños y emociones y, estos sueños y emociones son los que dictan lo que es real o imaginación, tan fácilmente como levantarse de nuestro propio aposento. Rellenar algún grito ausente de nuestro corazón con la sensación del miedo, nos abre una forma diferente de reflexionar en algunos asuntos, no es más que otro punto de vista añadido a la verdad de cada uno. Es bueno enfrentarse a todos los sentimientos, no sirve para nada esquivar una idea vista como negativa una y otra vez si persiste en salir a flote en cada ocasión que se relaja la intensidad de las preocupaciones cotidianas, es en realidad, esta inquietud la que dirige el carácter personal del individuo (nuestro yo). ¿No es mejor utilizar la molesta idea (sensación) que en principio sólo se dedica a molestar la existencia presente y cargando negativamente el pasado, para mejorar nuestra propia personalidad que obviarla? Todas las emociones que presenta al miedo como protagonista son las que endurecen al sujeto en sus decisiones y, lo sensibiliza con el prójimo. Lo triste es obviarlo, y no aprender de ello, y dejar que lo sufran los demás sin que tengan apoyo de los que ya lo han padecido.

  3. Carlos Montero Alvarez dijo:

    Obviar lo que sentimos nos aleja de lo que necesitamos… gran frase y mejor recomentación. Muchas gracias por el artículo

  4. Avelina Valdes A. dijo:

    Muy buen artículo, disfrazar los sentimientos sin expresar la realidad de lo que sentimos no usando los vocablos adecuados, provoca el no establecer una adecuada comunicación.

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