Todo, nada, siempre, nunca… ¿ayuda?

En la relación de pareja, la comunicación basada en expresiones concretas y directas ayuda a disminuir un gran porcentaje de conflictos que se generan en el día a día. Inmersos en una situación conflictiva que tiende a repetirse en el tiempo, solemos caer en la generalización y desbordamos el hecho en sí.

Describir lo que ocurre de forma objetiva no es fácil pero es esencial para saber exactamente lo que nos genera la rabia o tristeza. El uso de palabras “todo” (todo lo hago yo), “nada” (no hay nada ordenado en la casa), “siempre” (siempre te vas con tus amigos al finalizar tu jornada laboral), “nunca” (nunca estás en casa cuando necesito), engrandecen el conflicto y no hay manera de encontrar una solución ante una afirmación tan genérica. Para que la relación avance hacia la comprensión, es preciso comenzar a ceñirnos a la realidad de lo que está pasando y acotarla. Como suelo decir en los talleres que realizo, es necesario “coger el conflicto con las manos sin que se nos escurra entre los dedos”. Vamos a quitar todo lo que sobra que entorpece más que ayuda.

agua

Generalizar no ayuda. Veamos qué cosas son lasque hago yo y cuáles haces tú y de ellas, qué genera mi molestia, observemos si está todo desordenado realmente o qué es lo que considero desordenado y qué me molesta exactamente. De este modo, podemos ir solucionando pequeñas situaciones de forma aislada. Cada situación genera un sentimiento negativo propio y esconde una necesidad concreta, descubrirla depende de cómo seamos capaces de objetivar lo que causa el malestar.

Antes de utilizar expresiones genéricas o abstractas, conviene reflexionar brevemente y ahondar en la verdadera causa del enfado.

¿Qué palabras genéricas utilizas más? ¿Te ayudan en algo a la hora de describir un conflicto? ¿Cómo lo describes ahora sin usarlas?

Un ejemplo, si te ayuda: “Odio vivir en una casa en la que siempre está desordenada”. Transformamos: “Me molesta entrar en casa y ver la mesa del recibidor con papeles sin colocar”. Podemos solucionar el estado de la mesa del recibidor y en cambio nos frustramos cuando tratamos el problema del desorden de la casa porque es muy desbordante.

Solucionar los conflictos resulta más sencillo si los atendemos de forma separada, poco a poco y de uno en uno.

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