Sería feliz si tú…, él…, vosotros…, ellos…

Veamos.

En la pareja: sería feliz si tú me cuidaras, si estuvieras un poco más atento de lo que me pasa, si me entendieras, si me escucharas, si me ayudaras más, si me acompañaras, si me incluyeras en tus planes, si respetaras más mis opiniones, si no te impusieras, si me quisieras, si te adecuaras a mi espacio…

Como hijos: sería feliz si me dejarais equivocarme más a menudo, si escuchaseis mis palabras, si no me exigierais tanto, si respetaseis mi ritmo, si no cuestionarais las decisiones que tomo, si escuchaseis mi voz, si me incluyerais en los planes comunes, si dejarais de ahogar mi forma de ser….

En el ámbito laboral: sería feliz si me dejaran crear más, inventar mis propias soluciones, si me motivaran, me elogiaran, me reconocieran, me valoraran, si potenciaran mis virtudes en lugar de ensalzar mis errores…

Como seres humanos: sería feliz si el mundo fuera más justo, más libre, más humano, menos violento, más divertido, sensato, lógico, coherente…..

¿Se te ocurren más ámbitos? Haz todas las listas que surjan en tu cabeza.

Ahora, un pequeño ejercicio muy útil:

Transforma todas tus listas en primera persona. “Sería feliz si yo me cuidara….”, “si me dejara equivocarme más a menudo…..”, “si me permitiera crear más….”, “si fuera más justo….”.

ghandi

Porque nos olvidamos del “yo”, pensamos casi con exigencia que debe ser el mundo quien debe cuidar de nuestra propia felicidad. Es importante recordar que los titulares incuestionables de nuestras necesidades somos nosotros mismos y es preciso saber qué estamos necesitando en este momento para protegerlo con todas nuestras fuerzas.

Si nos damos cuenta, en las listas solemos repetir necesidades casi continuamente, buena señal, parece que estamos atinando con las más básicas y prioritarias. Ojo, que pueden cambiar sin apenas percatarnos, lo esencial es saber cuál es la que más prevalece en cada momento, porque a ella atenderemos conscientemente o no. A mayor consciencia, más coherentemente puedo elegir actuar y mi felicidad, entendida como la armonía entre lo que siento, pienso y hago, se hará presente de nuevo.

Darnos cuenta de lo que creemos que necesitamos de los demás nos acerca a lo que estamos descuidando de nosotros mismos.

horizonteAsí como quiero que los demás se relacionen conmigo, es como deseo relacionarme realmente con mi propio yo y es ahora cuando puedo comenzar a proteger lo que he ido dejando en manos de terceros sin más.

No olvidemos que los demás tienen bastante con procurar su propia felicidad y armonía como para estar obligados a procurar la nuestra, ampliar nuestra consciencia para hacernos responsables cada día de lo nuestro y así iremos viendo cómo el mundo, poquito a poquito, comienza a palpitar al son de una música más suave y limpia.

¡¡Y lo mejor es que podemos comenzar ahora mismo!!

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4 respuestas a Sería feliz si tú…, él…, vosotros…, ellos…

  1. Cecilia dijo:

    Muy buen artículo, Paloma! Comparto!!! 😉

  2. A mí me gusta mucho el español, el idioma me refiero. Con esa capacidad de expresión que otras lenguas, incluso de raíz latina no tienen. Me refiero a la de diferenciar ser y estar con dos verbos en vez de uno solo.

    Me hace muy feliz decir que estoy feliz.

    No tengo nada claro que me atraiga la idea de ser feliz. Al menos de entrada me provoca sopor.

    Un rato de felicidad se disfruta, un estado de felicidad continua simplemente sería insoportable.

    A mi entender, claro, hay gente “pa tó”.

    Por otro lado, aunque llevas razón en que los demás no van a procurarnos la propia felicidad, sin relacionarnos con otros, acabamos enloqueciendo. Es decir, el “yo” ese que tanto incordia con sus imposiciones alimenta su ego comparándose con otros “yoes” que luego le permitan reconocerse más valioso en su soledad. Somos bichos sociales sobre todo, pero sociales a nuestras solas, como si dijéramos.

    Se me ocurre que quizá por ese peso de sabernos abocados a esa contemplación solitaria muchos tienden a delegar la responsabilidad de su día a día en los otros como tribu, como padre, como esposo,… y así les da por creerse titulares de derechos que les habilitan para exigirles obligaciones. En el fondo es su forma requerir atención y en ese caso además, respeto.

    Las relaciones no jerarquizadas no nos suelen gustar porque al vernos frente a otro bípedo implume reaccionamos como los monos ante el espejo y nos intimida esa imagen que nos retrotrae de nuevo a nuestra soledad interior.

    Cuando lo bonito, como muy bien dices, es darte cuenta de lo estupendo que es eso de poder darte cada día el gusto de que dirigir tu propia orquesta para que suene exactamente al son de una música más suave y limpia, la que te apetece oír precisamente.

    Y que los demás piensen o digan te suene además a música celestial.

    • palomamgf dijo:

      Antonio, muchas gracias por compartir tus ideas. La verdad es que resulta cansado la idea de ser felices continuamente, alinear constantemente no lo veo posible, es agotador. “Somos bichos sociales a nuestras solas”, me gusta tu expresión.
      Seguimos buscando la música que mejor nos suene, es emocionante.
      Un saludo!!

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