Ritmo y fuego, sin miedo

Un día recibí este rotundo mensaje de alguien que ha marcado un antes y un después en mi vida y trato de tenerlo presente en todo momento. Quería compartirlo porque me parece demasiado preciado para guardarlo, por muy obvio que aparente ser.

Puede ser ritmo y fuego o al revés, el orden no es lo más relevante. El caso es que ambos son complementarios y necesarios.

Ritmo, constancia, perseverancia, ciertos hábitos y rutinas meditadas, pequeños gestos que han de estar presentes en cada día, cada cual que decida los suyos, los propios, los más importantes e internos.

Fuego, pasión, lucha, ideas, creatividad, empeño, algo que no depende tanto de nosotros mismos, el movimiento es involuntario, llega la inspiración, atrapa el momento, déjate salpicar por el brillo y la elocuencia, todo encaja, una alegría lo envuelve todo incuestionablemente, disfruta de ello, no lo dejes escapar, ahora que llega es la hora de vibrar.

Y mientras, ritmo, tic tac, tic tac… que no cese, todo aquello que sabemos que propicia el fuego, despacio, sin prisa y con disfrute, aleja el mal pensamiento, la desidia y la apatía, frente a esto, el goteo incansable ritmode aquello que sabemos que funciona y nos orienta hacia nuestra voluntad más interna.

Sabes que cuentas con todas las herramientas para crear algo grande, para dejarte llevar y navegar por las aguas inmensas de lo que puedes llegar a ser, úsalas, sin más, si no encuentras ganas para abrir el cofre de lo que existe en ti y sientes que necesitas estar agazapado un ratito más, levántate y haz algo nuevo. Grita, corre, sal, despega, vuela, canta y sobre todo, sonríe. Rompe la inercia que te tiene enredado.

No encuentras la clave, no importa, quizás no sea el momento de hallarla, dirígete hacia la siguiente puerta sin olvidar abrirla por si divisas el entorno que te hace sentir que es donde quieres estar. El ritmo te mantiene en la búsqueda; el fuego, te devuelve la pasión de vivir lo desconocido que encuentres al otro lado. Pero depende de ti cruzar el umbral.

El ritmo te da la calma de saber que haces todo lo que necesitas para generar el cambio que deseas, el fuego te devuelve el empuje y genera una nueva inercia, esta vez más cercana a tu deseo real.

Guarda el miedo para cuando necesites protegerte del peligro, usa la intuiFogoción para comenzar a caminar de nuevo y descansa cuando realmente sepas que las fuerzas flaquean.

El fuego siempre regresa, no dejes que la ausencia de ritmo oculte la chispa que jamás se apaga, tenlo por seguro, solo depende de ti mantenerla viva u oculta.

Ritmo y fuego. ¿De qué tienes miedo?

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