Espacio infantil: ¿Te acuerdas?

Espacio infantil.

¿Te acuerdas de cuando tu sentido de la justicia orientaba tus protestas? La pureza de tu ser no dejaba paso a aquello que no encajaba con lo que debía ser para tu fuero interno. Te rebelabas contra todo aquello que simplemente no guardaba coherencia y nada entonces te hacía dudar. Niño mío, es momento de recordar que lo justo es lo importante, lo que guía, que nada lo aplaste y mucho menos que la duda adulta se cuele hasta que tu corazón se enturbie. Sabes bien lo que para ti es necesario que sea, vuelve a protestar y que esa forma de actuar de a tu mundo el sentido tiene que recuperar.

¿Te acuerdas de cuando nada era blanco o negro? Eras capaz de intuir la esencia de cada detalle, de cada situacióarcoirisn. Sin caras, sin versiones. Niña mía, no dejes que la oscuridad y el miedo de los que parecen mayores obstaculices aquello que aún sientes, lo que ves desde lo más profundo de tu alma es lo que es, la imagen que pretendemos mostrarte no se parece a la realidad ni por asomo. Adéntrate en tu razón más verdadera y obvia ese pensamiento que trata de justificar una y otra vez que lo que ven los demás es lo correcto. Si tú ya lo viste, hace demasiado tiempo, recuérdalo tal y como es, sin temor, y no renuncies a la sabiduría que escondes.

¿Te acuerdas de cuando no entendías nada porque tu mundo comenzaba desde la luz y cada día alguien se atrevía a soplar tu vela hasta intentar apagarla? No sufras niño mío que no hay vendaval que pueda con tu inocencia, no dejes que nada arrebate el brillo de cada mirada, sonríe hasta dejar sordo al odio y sigue chapoteando con disfrute cada momento. Tú sabes bien que el despiste mundano, el estímulo abrasador de lo que no importa es un modo de desviarte de lo que ya te hace ser feliz. Recuerda que nada puede complacerte más que tu propio goce de ser tú en este momento.

¿Te acuerdas de cuando no entendías las peleas porque sabías bien que cada cual estaba en lo cierto? Recuerda, niña mía que sigue siento tal y como lo intuyes, ninguna razón es más fuerte que otra, nadie sabe más del ser humano que otro y, por más que te lo repitan, nadie sabe más de ti que tú misma. Expón aquello que necesitas sin miedo a herir, que este absurdo temor nos aleja del color que hemos elegido que decora este instante.

Recordadlo sin parar, la pureza es el alma verdadera que habita en vosotros, sabéis bien qué hacer y cómo es el entorno. Que nada ni nadie vuelva a haceros dudar.

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