Cuando un silencioso círculo vicioso se instala

Vienes lento, muy despacio, tanto que apenas reparo que sin querer me hago daño.

Sonrisa hierática siempre al momento, sanando cualquier sensación de apego, en cambio un poso pequeño va quedando a cada rato.

Sin saber cómo está pasando, mi alma pierde el anclaje, cierra puertas a lo más puro y tu ser llama para quedarse.

No quiero y sin embargo ocurre, un día no encuentro palabras, mi argumento queda muerto, tu razón me descoloca y la duda queda instalada.

Nervios, locura, introyecciones que estrangulan, poco ya queda en mis manos, más que mi abrazo casi apagado.

Nadie entiende, nadie escucha, ni imaginan la impotencia, tu templanza y ánimo alegre eclipsa cualquier atisbo de duda.

El círculo vicioso está servido, sólo alimentado por mi sensación de error, la parálisis es tan oculta que nadie sospecha este tormento.

Tengo derecho a ser yo quien me juzgue, nunca más permitiré tal injerencia.

Si no entiendo, gritaré sin miedo, si no sé, pediré explicaciones, jamás dejaré que la vergüenza atosigue mi inocencia.

Puedo errar y volver a empezar, puedo cambiar si quiero de forma de pensar, sé actuar con toda las consecuencias y avanzo, más que nunca, hacia la plena independencia. Ya no explico, no hace falta, segura estoy y no necesito demostrarte nada.

Me río de la rabia, ya sé cómo se hace, no duele, resbala, paso atrás, bien consciente, observo cualquier trama desde mi rincón alado, ahora veo con calma todo lo que está pasando, no es conmigo, eres tú quien tienes incrustado el daño.

Ahora fuerte, ahora entera comprendo triste tu rabieta, niño solo, niño débil, sé que no quieres tormenta, es el fruto de una vida que se cebó contigo sin dejarte puertas. Yo vi un día el hueco de tu mirada, cómo deseaba colmarse de pureza, sé que la tienes, sé que lo intentas, no dejes por un momento que nadie ensucie más tu cabeza, que tu alma es entera si descifras lo que lleva.

El daño, si bien hace mella, es reparable siempre que uno quiera, manipulador o manipulado, nadie sabe bien quién es más víctima, ambos necesitan saber qué pasa, sanar la ceguera es primordial, recuperar herramientas es el segundo paso, el resto ocurre sólo si decides actuar.

Nunca pienses que ya no vale la pena.

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