Separación y conflictos: ¿niños mensajeros?

Es común encontrarnos en separaciones conflictivas con situaciones en las que los menores actúan como mensajeros para paliar la incomunicación de los progenitores.

La ausencia de comunicación puede darse por varios motivos, cuando la causa es principalmente la falta de confianza mutua o individual hacia el otro, la relación se torna compleja por no decir imposible.

No obstante, cuando hay menores conjuntos es precisa una comunicación obvia y básica de aspectos fundamentales de la crianza, rutinas y hábitos, máxime cuando la alteración de alguna circunstancia afecta principalmente al otro progenitor.

¿Qué ocurre cuando el miedo a la reacción de éste, la vergüenza, la falta de sentido común o inconsciencia provoca que la comunicación se realice a través de los menores?

Veamos:nueve-posibilidades

Ya en EGB estudiamos los elementos básicos de la comunicación, que quizás sea preciso recordar:

   . El emisor es quien tiene la intención de transmitir o expresar un mensaje. El mensaje propiamente dicho se alimenta de tal intención que le dota de una estructura y una finalidad determinada y no otra. Quien emite el mensaje sabe lo que quiere decir, por qué lo dice y con qué fin comunica. Sustituir al emisor original por un menor que transcribe lo que entiende y le da su intención determinada, sesga el mensaje por desconocer rasgos del mismo. Por tanto, el mensaje queda desvirtuado y carente del contenido exacto y expreso. Cabe decir, además, que el mismo contenido puede ser impreciso o falto de la total información que sólo el emisor inicial conoce.

  . El receptor recibe el mensaje. Si el mismo lo recibe de persona distinta a quien lo quiere emitir, nos encontramos con todas las pegas detalladas anteriormente.

   . El mensaje es el contenido de la información que se quiere transmitir. Seguro que todos hemos jugado al “teléfono estropeado” y nos hemos divertido al comprobar de qué modo se puede desvirtuar el contenido de una información cuando pasa por distintas personas. Lamentablemente este post no habla de ningún juego divertido. Esto ocurre, es muy común y profundamente dañino.

   . El canal es el medio por el cual pasa el mensaje. Si se utiliza al menor como canal no sólo generamos una información con las características señaladas en líneas anteriores, sino que generamos una presión innecesaria a este pequeño o pequeña, no importa aquí la edad, el daño es similar y gratuito. El nerviosismo de saber que depende sólo de él mismoEmoticons Asustados 17 el resultado de la correcta transmisión del contenido del mensaje de un progenitor al otro es inevitable y las personas adultas podríamos reflexionar mínimamente antes de generar tal situación. Y aún hay más, la espera del menor a la respuesta del otro progenitor es eterna y probablemente no apta para su entendimiento ya que ha de soportar el impacto del mensaje recibido, el lenguaje no verbal y la retroalimentación que ha de volver a transmitir al primer emisor. No olvidemos que en este caso el “canal” es un menor, quien quiere por igual al emisor y receptor, que probablemente el mensaje que transmite le importa bastante poco y suele cargar con una historia emocional que no le corresponde en absoluto.

   . Del código no hace falta hablar.

 . El contexto es esencial en la comunicación y, evidentemente, el canal elegido no entiende absolutamente nada de las circunstancias temporales, espaciales y socioculturales que rodean el hecho o acto comunicativo de los progenitores y que son estos los que permiten comprender el mensaje en su justa medida.

Si, además, hablamos de los ruidos y redundancias que entorpecen toda comunicación, podemos concluir que el contenido del mensaje se pierde en todo o en parte.

¿Realmente hay necesidad de entorpecer aún más una comunicación deteriorada? Hay muchas formas hoy en día de comunicar sin hablar, sin presencia física y quizás no sea igual de efectiva que una vía saneada y directa de transmitir la información pero al menos no daña a terceros ni traslada a éstos responsabilidades innecesarias.

Reflexionemos:

– Un poco de sentido común nos aleja de UTILIZAR (en mayúsculas) al menor como canal en la comunicación.

– Otro poco de asunción de responsabilidad en la emisión de cualquier mensaje nos sitúa en posición de resolver por nosotros mismos las desavenencias y desacuerdos con las personas que nos rodean en el conflicto.

– Ser directos nos ahorra problemas en la comunicación.

– Ser valientes nos permite explorar nuevas formas inexistentes en nuestra zona de confort.

– Ser coherentes y consecuentes nos otorga seguridad y permite un actuar sencillo, rotundo y sincero.

Hagámonos cargo de lo que nos ocupa y dejemos a nuestros menores al margen de cualquier responsabilidad que no les corresponde.

“El hombre nace libre, responsable y sin excusas”

J. PAUL SARTRE

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Una respuesta a Separación y conflictos: ¿niños mensajeros?

  1. Reblogueó esto en MCM Mediacion civil y mercantily comentado:
    Interesante y personal artículo como siempre de la mediadora Paloma G. Franco, muchas gracias!

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