Y mi emoción ¿de dónde viene? ¿puedo hacer algo para que sea diferente?

Si el sentimiento es lo que da la pista de lo que estamos necesitando en un momento concreto, podemos preguntarnos de dónde viene esta emoción. Quizás así avancemos de otro modo.

Un ejemplo: “cuando mi sobrino viene a verme a casa y no me da un beso al saludarme, me siento muy triste porque pienso que no me tiene cariño”.

    – Emoción: tristeza.

    – Necesidad: Sentirme querido por mi sobrino.

    – Estrategia que estoy precisando: un beso al saludarme.

Anteriormente he escrito sobre la diferencia entre necesidad y dberber-monkeys-354028_640eseo o estrategia para satisfacerla. Si me centro en una estrategia y no en otra, probablemente acabe exigiendo un comportamiento para lograr satisfacer la necesidad subyacente. Esto puede que atente contra la libertad de expresión del otro, en este caso mi sobrino. La emoción me da la pista, tengo una necesidad no satisfecha. Si logro llegar a ella, puedo elegir cualquier estrategia para satisfacerla y no sólo una concreta. Si me paro a pensar que mi sobrino viene a verme a menudo sin que nadie se lo pida, me doy cuenta de que está expresando su cariño de un modo diferente a mi deseo. Siendo consciente de todo esto, ¿siento mi necesidad satisfecha, ahora que he cambiado mi visión? Sí.

En este sentido, muchas veces nos obcecamos en buscar la estrategia que satisface la necesidad de una u otra forma. Es posible que cuestionar premisas nos ayude. Veamos cómo.

Toda emoción viene de un pensamiento acorde con una creencia interna.

¿Y si comienzo a cuestionarme la creencia misma? Así puedo modificar los pensamientos que generan la emoción.

Siguiendo con el ejemplo:

    – Creencia: el cariño se demuestra saludando con un beso. Esto me lleva al

   – Pensamiento que genero: mi sobrino no me da un beso al saludarme, no me tiene cariño. Esto produce la

    – Emoción: tristeza.

Vamos a cuestionar la creencia hasta las últimas consecuencias:

grieta¿Sólo se demuestra cariño con un beso a la hora de saludar? ¿De dónde nos viene esta creencia absoluta? Probablemente en la infancia hayamos recibido mensajes de este estilo o puede que deseáramos  más muestras de cariño en momentos en los que no los hemos recibido, qué sabemos. Llegar a la conclusión de por qué se ha generado en nosotros la creencia puede ilustrarnos, claro que sí, pero si no llegamos a tal conclusión podemos seguir avanzando. Basta con cuestionarnos seriamente si sólo hay un modo de saludar, de mostrar cariño y si un beso es la forma más elevada de mostrarlo. Es decir, basta con extraer de nuestra mochila esta afirmación categórica y ponerla en tela de juicio. Ahora es el momento de decidir si nos quedamos con este mensaje, con este valor, con esta creencia o la desechamos. Podemos también guardarla en un cajón de “creencias provisionales” porque nos de miedo eliminarla sin más de nuestra vida, quizás en algún momento nos venga bien recuperarla. Nunca se sabe. Esto lo decidimos nosotros y cada cual puede elegir lo que le convenga.

Una vez que decido descargar la mochila, ya sé que mi sobrino puede elegir distintas formas de demostrarme cariño, es más, no ha de demostrarlo necesariamente si no es su deseo, simplemente puedo estar presente y sabré cuánto muestra sin pretenderlo. Ahora el pensamiento de que él no me tiene cariño no se genera porque ya no me está valiendo la creencia que lo originó. La emoción ya no surge, no hay necesidad que satisfacer ni he de elegir estrategia alguna. Todo está en orden, todo satisfecho, no hay alarma que atender. Mi emoción es de alegría, paz, calma…. es positiva y nada hay que cambiar.

Muchas veces pensamos que hay que erradicar la emoción negativa, pensar en positivo. Esto es fácil decirlo una y otra vez pero si olvidamos la creencia que está detrás del pensamiento, no hay forma de transformar dicho pensamiento con toda consciencia. Y lo consciente es lo que me vale, personalmente, no quiero trucos mágicos para sentirme mejor en un momento de controversia, quiero saber cómo se hace. 

Esta fórmula me convence. Por eso la comparto.

Ah, también es importante querer cuestionar, hay que desear seriamente dar permiso de abrir una quiebra en el robusto muro de valores y creencias que nos rodea, en el que nos sentimos cómodos, y tener un deseo sincero de que exista la posibilidad de que haya otras formas de verlo. La percepción es la que es, según lo que sabemos, lo que creemos.

La pregunta es ¿quieres realmente salir de tu cerco y dejar que otras formas de percibir la situación entren en tu perspectiva? Quizás si te lo permites, cambie tu visión y el conflicto cese, quizás dejes de desear ganar en la guerra que mantienes, quizás renuncies a la lucha. Quizás no quieres todo esto.

¿Lo deseas? Pues adelante, a cuestionar toca.

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