¿Qué queda cuando todo lo demás cae?

La mirada se vuelve del todo auténtica cuando ya no queda nada. Nada que tener, nada en lo que creer, sólo la fuerza de uno mismo, con uno mismo, para uno mismo.

Jerónimo lo sabe, Antonio también. Un cierto deseo de ser como ellos meabismo recorre cuando me explican qué son, cómo son, qué les importa, qué no. Cuán estúpida es la vida a la que nos aferramos cada día, ellos conocen la verdad del abismo, ya han encontrado la simpleza de lo esencial, nada de lo demás es necesario. A mayor vacío, más verdad. Y el único camino es dejarse caer con todo el ser, sin esconder ni una carta, caer hasta que no sea posible otra opción. Volcar absolutamente todo. Con tanta limpieza es más simple ver.

Nada que tener, nada en lo que creer, la introspección es inmensa y ya no se bajan. Es facilísimo volver a la hipocresía que envuelve todo, un pequeño click y pueden volverse a enganchar al tren de necesidades vacías del que un día, sin ser conscientes y por los más duros motivos, se cayeron. Bendita caída. Cayeron, cayeron, cayeron… y toda su aparente dignidad desapareció. Ellos saben que no es cierto, que la dignidad no es el envoltorio, es lo que queda cuando todo lo demás cae. Lo más profundo del ser humano, la sencillez de contemplar un pequeño huerto hecho con sus manos, el empeño de hacer reír a quien lo está necesitando de veras. La única opción es aferrarse a la vida y es cuando por fin lo entendemos todo. Nada más importa. Vivir es algo que no apreciamos cuando nos detenemos en los detalles de cómo hacerlo. Qué estúpida moral, qué engañosa percepción.

Ellos lo saben y nos miran con nobleza, con un halo de tristeza y lástima por todo lo que nos queda por aprender.

El desapego completo de lo mundano.

Quién se atreve.

Cuánto miedo.

Nada que tener porque lo tienen todo, nada en lo que creer porque ya han descubierto la verdad más auténtica.

Ojalá no se bajen, ojalá pueda subirme con ellos a contemplar ese trocito de cielo que nadie percibe azul.

Gracias por esa mirada limpia, gracia por vuestra sonrisa demacrada, gracias por vuestra enseñanza.

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2 respuestas a ¿Qué queda cuando todo lo demás cae?

  1. Bea dijo:

    Sólo quiero decirte que nunca olvides sonreír al menos diez veces al día…y si no encuentras motivos…te presto alguno mío!!!
    Sabes que estoy ahí!!

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