¿Reaccionamos a lo que sentimos?

Nos creemos dueños de nuestras reacciones, pero ¿de verdad reaccionamos a lo que estamos sintiendo o somos presas de nuestras creencias y prejuicios?

Imagina una situación reciente en la que hayas reaccionado de un modo concreto. Seguramente estás pensando que tu reacción se basó en un sentimiento desencadenado por algún suceso.

En primer lugar, ¿tienes la completa seguridad de haber percibido la realidad del suceso tal y como fue o es posible que hayas interpretado las cosas según tus creencias o tus miedos?

Ej. “Me trata como si fuera tonta, como si no viera lo que está pasando”.

¿Realmente estás viendo la realidad de lo que sucede o estás suponiendo una intencionalidad del agente? Depurar al máximo la percepción de lo que ocurre nos ayuda a objetivar la situación. Lejos de interpretar, simplemente nos dedicamos a observar. Tomar conciencia del hecho que causa la reacción, y no otra cosa, es clave para saber exactamente qué ha desencadenado el resto.

Ej. “Me explicó lo que había pasado pero yo también presencié el suceso. Y no vi lo que me contó”.

Así expresado, suena diferente, ¿no?

desbord¿Piensas que según definamos el hecho causante, podemos sentir emociones distintas? Dotar de una intencionalidad concreta desbordará emociones que no serán reales ni útiles, en muchos casos. A veces, la misma intencionalidad (“me trata como si fuera tonta”) proviene de un temor personal (“me da miedo que me perciban tonta”, “me asusta que detecten carencias que trato de ocultar”…) y reaccionamos de una forma desacerbada y desproporcional al suceso mismo.

En segundo término, ¿sientes lo que sientes o lo que crees que sientes?

Ej. “Me siento manipulada por su trato”.

Sí, piensas que te manipula (creencia de su intencionalidad) pero, ¿qué sientes? Esta forma de percibir marca la diferencia. “Sentirte manipulada” probablemente vuelva a generar una reacción desbordante. Pero realmente ¿hemos conectado el suceso con nuestra emoción o con un conjunto de temores, prejuicios y pensamientos que se distancian bastante de un sentir?

“Me enfado cuando cuando me cuenta las cosas de una forma diferente a mi percepción”.

Bien, ya puedes conectar más fácilmente con tu necesidad y hacer algo al respecto.

Merece la pena hacer esta reflexión cada vez que reaccionemos a situaciones concretas porque no siempre reaccionamos sino que nos dejamos llevar por una inercia potente y permitimos reacciones. Para ser dueños de nuestras acciones, necesitamos tomar consciencia del proceso que ha desencadenado decidir actuar o no actuar de una determinada forma.

Y marca la diferencia. Pruébalo.

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