¡Es una norma no escrita! Disculpe, ¿y eso qué significa?

Cuántas veces hemos decidido callarnos ante esta afirmación tan rotunda, sobre todo siendo pequeños. ¡Es una norma no escrita! ¿Es que no lo sabes? Y ante el bochorno de no entenderlo, callamos y agachamos al cabeza.

El otro día la situación fue la siguiente: Un campo pequeño de fútbol en un parque, compuesto por dos porterías en las cuales están jugando varios niños de forma independiente, unos en una portería y otros en la otra. De pronto, llega un grupo de niños ajenos y deciden que es hora de jugar un partido: “¿quién se apunta a un partido?” Todos deciden jugar ese partido menos los niños que ocupaban una de las porterías, que se mantienen en ella sin inmutarse. El resto de niños, comienzan a animarles para que ocupen otra parte del parque porque “ellos van a jugar el partido en el campo”. Pero estos niños no opinan lo mismo. Estaban antes y quieren quedarse ocupando una portería, como habían estado haciendo desde hacía un rato. Ante la escena, el padre de uno de los niños que esperaba para jugar el partido decide intervenir y “echar” a los chicos que estaban “molestando en el campo”: “Chicos, es una norma no escrita, el campo es para jugar partidos, marcharos”. Sorprendidos, uno de los muchachos pregunta: “Disculpe ¿Y eso qué significa?“. Ante las risas de todos, los chicos abandonan el campo rabiosos sin entender por qué tienen que marcharse si ellos ocupaban parte del campo desde hacía un rato. El campo está para jugar de forma libre. Si no hay instaurada una reserva de campo ¿quién decide cómo ha de usarse?

Y yo me pregunto, como ellos: ¿Qué es una norma no escrita y por qué ha de ser válida si no se consensúa en el grupo en el que se quiere aplicar? ¿Es que una norma que no es justa ni útil debe perdurar en el tiempo y en contextos en los que no cabe? Estos chicos se marchan de un campo de juego en el que hay dos porterías y espacio suficiente para que jueguen diferentes personas con las reglas que cada uno decida para su grupo de juego. ¿Por qué acatar lo que alguien decide lo que debe ser si no contempla las necesidades de todos los miembros afectados?

Disculpe, ¿qué es una norma no escrita? No me sale otra respuesta que esta: “Nada, absolutamente nada. Algo que alguien convino que era útil en un momento dado pero no tiene por qué serlo en este momento si todos no la consensuamos”.

Y así funcionamos día a día. Si la mayoría opina que la norma les conviene, entonces es útil (¿para todos?) y toca imponerla. Y si además es un adulto quien decide que la norma es la que debe operar, ya no hay discusión posible. ¡Cómo va un niño a cuestionar la sapiencia del adulto! ¡Será descarado! Esta mentalidad es la que circula en muchos contextos. Me resultó una escena triste y un ejemplo más de que hay personas que deciden qué vale y qué no vale, sin lugar discusión alguna. Ridiculizar a quien no entiende el origen de una norma es una buena forma de acallar el debate y la discusión y de acabar imponiendo una solución en un conflicto muy muy lejos del acuerdo que satisfaga a todas las partes.

Así mostramos a nuestros niños cómo son la cosas: imponer sin argumentos, gritar con autoridad y obviar las opiniones en juego. Pero eso sí, luego les exigimos diálogo, escucha y respeto.

Incongruencia de primero, absurdo de segundo y de postre… estoy empachada, hoy no quiero postre.

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