Sombra aquí, sombra allá

¿Para qué tanto empeño en construir sombras que nada tienen que ver con los objetos que proyectan? ¿Qué hay de malo en permitir que la sombra sea del mismísimo objeto y no de otro distinto?

Estas preguntas me las hago día tras día al observar el tremendo esfuerzo de muchas personas que me rodean en disimular aquello que es.

La sombra va y viene junto con aquello que proyecta. Si el objeto y su sombra se separaran, resultaría inconsistente. Si la sombra difiriera en la forma del objeto en sí mismo, pensaríamos que nuestra visión nos engaña y que hay otro objeto que desvirtúa la sombra inicial.

Si esto lo vemos tan obvio, ¿por qué creemos que nuestra percepción se va a creer la imagen que pretendemos dar de la realidad? La obviedad se impone y resulta absurdo tanto intento de enmascarar lo que hay.

Pretender proyectar imágenes ajenas a la realidad puede funcionar a corto plazo pero el tiempo se encarga de desvanecerlo. Construir imperios mantenidos por inconsistencias provocará que sus cimientos se resquebrajen tarde o temprano.

No, no quiero guardar apariencias si la imagen que se proyecta es ajena a la realidad que percibo. No quiero defender aquello que hace aguas cuando he visto cómo se agujerea el barco deliberadamente. No tengo ganas de asumir y callar cuando nadie explica. Lo que es, es y si el deseo es aparentar lo que no es, quizás sea necesario revisar qué parte de lo que es nos desagrada y modificarla para que la imagen sea fiel a la realidad. Empezar por la imagen y no por el objeto quizás sea más sencillo, pero menos consistente.

Me cansa el empeño de abordar detalles inútiles de un cuadro sin pintar. Me gusta trabajar en pintar y volver a pintar hasta que quede como quiero para luego mostrarlo. El marco o el lazo que decora el envoltorio, si bien lo muestra más atractivo, jamás sustituye la obra.

Dejemos de obcecarnos en el envoltorio y en las miles de palabras que describen la realidad si ésta no coincide con tal imagen.

¿Qué tal dedicar todo el esfuerzo en transformar el cuadro para que coincida, lo más exactamente posible, con aquello que queremos mostrar? De este modo, la imagen fluye, no se construye.

Siempre eliges tú.

 

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