¡Y qué!

¡Y qué si decides ceder ante la presión que no te dejaba respirar!

Siempre eliges tú y, si hoy cedes, mañana puedes volver a elegir actuar tal y como necesites y según estés preparada.

¡Y qué si no consigues subir el escalón según soñabas!

Siempre eliges tú y puedes volver a diseñar la estrategia que prefieras para hacerlo con todas tus fuerzas, si lo sigues soñando. Si sola no puedes, vale con ayuda.

¡Y qué si decepcionas a los que te rodean! 

Los que te quieren saben entenderte y seguirán contigo. Los que no, continuarán aprovechando tu debilidad para lograr sus propósitos. Siempre eliges tú y puedes estar con quien te haga sentir bien. También puedes cercar, sin temor, a quien no te respeta. Si hoy no lo has conseguido, mañana vuelve a ser perfecto para intentarlo de nuevo.

¡Y qué si lo que dices hoy no concuerda con lo que haces mañana!

Siempre eliges tú y puedes cambiar tu forma de pensar y actuar si crees que el camino se vuelve frío y oscuro. Nada es irreversible y toda decisión puede ser revocada si palpita de nuevo el sentido de justicia y libertad. Tus actos te definen, las palabras muchas veces son decoros de nuestros miedos. No temas si dices lo que no sientes y cuida, siempre que seas capaz, que tus actos sí reflejen lo que eres. Si hoy no lo has conseguido, prueba mañana de nuevo. Nunca es tarde para abrazar la coherencia.

¡Y qué si temes haber caído de nuevo!  ¿Para qué tanta lucha si no ha servido para avanzar?

Imagen original PalomaMGF

No hay un sendero diseñado que sea inamovible, cada segundo va cambiando en función de miles de circunstancias que se convierten en causas de estar donde estás. No hay demasiado control en los resultados, sí en nuestra decisión de actuar y en la actitud que queramos tener ante cada acontecimiento. Nunca retrocedes tanto como cuando no te mueves. Cada momento es un cambio del anterior, cada decisión es un cimiento nuevo y, por mucho que se resquebraje lo que construyes, nunca será igual que si no hubieras colocado ni una pieza nueva. La principal lucha es la que libramos contra nosotros mismos todos los días. Alinearse es la solución, emoción-pensamiento-acción, aunque generalmente requiere esfuerzo. Siempre eliges cuándo es el momento de intentarlo de nuevo.

¡Y qué si te sientes agotada! 

Siempre eliges tú cuándo es el momento de descansar, de coger aire, de levantarte, de atender lo que necesitas, de atender a quienes te necesiten. Recuerda que si tú estás bien, lo harás bien para ti. 

Hoy más que nunca, siempre eliges tú.

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