El uso de la técnica de la piedra gris

El narcisista necesita diversión y para ello, recurre a sus fórmulas para tu más absoluta desestabilización. Delirios, acusaciones, mentiras, provocaciones, injurias… todo vale cuando busca tu reacción. ¡Cuidado! si caes, has perdido de nuevo, alimentas su paranoia y te toca volver a la cordura cuesta arriba. Una vez desestabilizado/a, cuesta mucho esfuerzo recomponerse, pero siempre se puede.

Una conocida técnica puede ayudarte si no puedes reducir tu contacto a cero con el manipulador: la piedra gris.

Se trata de que el narcisista no pueda sacarte de tu centro. No es sencillo. Tampoco es un método mágico a largo plazo ya que la ira del narcisista se desata más, si cabe. Reacción neutra a todo lo que pueda decirte. Si es por escrito, mucho mejor, no dejes que te envuelvan las palabras, su poder en este aspecto es muy elaborado y aplastante. Por escrito puedes responder, en lugar de reaccionar, con más facilidad.

No perderá momento para colarse en cualquier cuestión que plantees mediante ataques, historias pasadas alteradas según su realidad delirante, versiones y coartadas manipuladas en las que sales mal parado/a constantemente, con el único objetivo de hacerte reaccionar.

Si no hay más remedio que mantener un contacto con estas mentes, lo más práctico es evitar la reacción: necesitas medir las palabras para decir exactamente lo que quieres decir, de manera más neutra y objetiva posible. Cualquier quiebra de esta fórmula la usará en tu contra así que merece la pena pararse a meditar la respuesta para que sea controlada y todo lo gris posible. Ten en cuenta que ello va a desatar más su ira y su reacción será aún más desmesurada y enloquecida. Mantén de nuevo la calma porque ya lo has hecho antes. Y vuelve a responder bajo la misma fórmula, no reacciones, que es su alimento.

Si hay que tratar algún tema con él/ella, que sea lo más práctico y logístico posible, centrándote en la búsqueda del avance y de las soluciones, no te detengas en el análisis, en los juicios de valor, ni en las opiniones. Estas, déjalas bajo llave en tu rincón pero no las plasmes. Sólo así serás aburrido/a y gris. Sólo así perderá el interés porque no le das la excitación que necesita.

En ocasiones, sus palabras, aun sin reaccionar, pueden alterar tu estabilidad, se cuelan porque sabe bien cómo operar para ello. Si esto ocurre, es mejor que, alguien de tu confianza o tu terapeuta lea los mensajes que tienes que intercambiar, para que extraiga lo realmente importante de cara a avanzar. Probablemente en los mensajes atacantes, no haya nada de interés que se refiera al asunto que has planteado, así que, si no los llegas a leer, eso que has ganado.

Si no puedes hacer esto y tienes que bucear en las palabras, que sea con los ojos entornados para no permitir la desestabilización. Es fácil darse cuenta pronto de que no va a aportar nada práctico y la mayor parte del contenido se centra en el ataque. Es muy posible que, aunque controles la técnica de cara al manipulador y le aburras, quedes roto/a y agotado/a por dentro. Cuenta con un espacio y un tiempo de reconstrucción. Por favor, no te culpes.

Cuanto más lejos y menos contacto, mejor. Busca herramientas para vivir a pesar de su sombra. Y en cuanto puedas alejarte definitivamente, hazlo. Huye, sin más, no eres más débil por ello.

Siempre eliges tú.

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